Las Buenas Prácticas

Y recuerda que las empresas no han de tener en cuenta solo los productos que elaboran o manipulan, sino también el entorno en que se desarrolla su actividad y el impacto que producen en el mismo. Por ello es imprescindible que las empresas apuesten por un sistema de gestión sensible con el medioambiente, capaz de cambiar aquellos aspectos más nocivos con el entorno, generar menos residuos, consumir recursos de manera más eficiente, y en definitiva reducir los impactos medioambientales derivados de su actividad. Las buenas prácticas no siempre requieren cambios técnicos en los equipos, sino cambios en la actitud de las personas y en la organización de las operaciones. De ahí que puedan implantarse con rapidez y una baja inversión.

Algunas de estas buenas prácticas pueden ser:

A) Procurar la adquisición y venta de productos no sobreenvasados o sobreembalados.
B) Emplear técnicas de ahorro de papel como el uso de las dos caras para escritura, impresión o fotocopia, el uso del correo electrónico en nuestras relaciones comerciales, etc.
C) Fomentar la concienciación y los hábitos de reducción y separación del papel y cartón entre los empleados.
D) A la hora de valorar el coste de un producto han de tenerse en cuenta también criterios ecológicos. En este sentido no se descartarán aquellos productos que puedan resultar más caros a corto plazo si, a la larga, son más duraderos y/o consumen menos energía y menos recursos, y por tanto también resultan más baratos. Debemos tener presente siempre la elección de productos y suministradores con certificación ambiental, así como la compra de productos con etiquetas o distintivos de mayor eficiencia y menor impacto ambiental (etiqueta ecológica de la UE, etiqueta energética...).
E) Observar el tipo de envase y/o embalaje de cada producto (material, número de capas, etc.), pues un exceso de estos materiales aumenta el volumen de los residuos comerciales.
F) A la hora de gestionar adecuadamente los residuos no olvidemos que después de la reducción sigue en orden de prioridad la reutilización de los residuos. Por ello es preferible la elección de aquellos productos para los que se admita la devolución de sus envases y embalajes. Pueden estudiarse además las posibilidades de reutilizarlos dentro de nuestra empresa.
G) Es importante realizar un abastecimiento racional, adquiriendo las cantidades necesarias de productos, inspeccionando su estado antes de su compra y aceptación, y controlando, en su caso, las fechas de caducidad para rotar la utilización según éstas.